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Panama la Vieja

Panama la Vieja

Panamá  la Vieja

El sentir de una ciudad en la que se inició la conquista y la colonización de América se redimió, en el eclipse de la presencia febril y pulcra de esta venturosa urbe, que después de México y Lima, existía entonces en nuestro continente americano.
Según la tradición su nombre PANAMÁ se deriva de la abundancia de peces o mariposas y aún, de la existencia de un vistoso y tupido árbol. Con 161 años de historia la vigorosa Ciudad de Panamá la Vieja,conformada por vestigios prehispánicos, declarados Conjunto Monumental Histórico por el Gobierno de Panamá mediante la ley 91 del 22 de diciembre de 1976, e incluida en la lista de Patrimonio Mundial Cultural de la UNESCO en julio de 2003, representan el primer asentamiento europeo en las costas del  Pacifico de América.
“Panamá Vieja ciudad destruida por crueles piratas que un día soñaron con tus tesoros, tu mar tranquilo parece un espejo en donde se mira tu cielo bello que tanto adoro” esta prosa compuesta por el ilustre panameño Ricardo Fábrega, recoge la historia de esta antigua ciudad, fundada el 15 de agosto de 1519, por el Gobernador de Castilla de Oro Pedro Arias de Ávila (Pedrarias) con una población de 100 habitantes.
Su nombre es originario de diversas interpretaciones pero la más corriente la explicó Pedrarias a los soberanos españoles, diciéndoles que el nombre de Panamá lo tenía  una pequeña ranchería de aborígenes pescadores; ubicada en el lugar donde se construyó la ciudad y que esto se debía a que en lengua indígena Panamá significaba abundancia de peces.
Fue aquí  donde zarparon los navíos destinados a grandes expediciones que culminaron con la conquista del Imperio Inca del Perú en 1532, y de Centro  y  Suramérica. Esta fue la época de bonanza para Castilla de Oro hoy actual Ciudad de Panamá la Vieja, puesto que para los siglos XVI y XVII se convirtió en un emporio del tráfico sudamericano, por aquí pasó un 60% de toda la riqueza americana sobre el lomo de mulas y esclavos negros.
la Ciudad de Panamá la Vieja se convirtió en pasto de varios incendios que paralizaron su escalada: en 1538, en 1539, en 1563(destruyó 40 casas) y en 1563.
En 1644, se dio otro incendio que destruyó más de 94 viviendas  y toda el área comercial. Consumió la residencia del Obispo, el Seminario, parte de la Catedral y del Convento de la Compañía de Jesús. Con la generosa contribución se reconstruyó la Iglesia Metropolitana edificada de mampostería, más grande y vetusta que fue destruida por el fuego.
La traza colonial era bastante sencilla, se trataba básicamente de una retícula con manzanas de diversos tamaños, los barrios eran bastante irregulares que el centro, con moradas y bohíos a lo largo de senderos tortuosos.
Sus 1400, residencias de variada estructura, muchas de ellas pertenecientes al alto comercio y los monasterios eran extensos, sólidos y de excelente fachada. Las principales órdenes religiosas católicas (franciscanos, dominicos, agustinianos, etc.) tenían iglesias y conventos en el lugar, como en la mayoría de las ciudades hispánicas de primer orden.
Las ruinas de la catedral constituyen un símbolo de la ciudad que fue cimentada  de 1619 a 1626 por iniciativa del Obispo Francisco de Cámara su estructura de cantería y mampostería toda enladrillada, con tres anchas naves de (unos 40 mts.), con estantería de un palo fortísimo que produce la tierra llamado maría, de base de cantería y un enmaderamiento bien labrado de cedro se conserva en el lugar como un guardián mudo de su propia historia.
El grupo más sobresaliente lo conformaban las iglesias con un esquema uniforme: plantas escuetamente rectangulares, muros exteriores de mampostería y techados de madera tejas, muy parecidos a las iglesias coloniales que aún permanecen en el istmo.
La nueva ciudad, la Reina del Pacífico provocó la codicia de piratas y corsarios Los imperecederos intentos de ataques realizados por algunos filibusteros a las poblaciones del Istmo, no fueron suficientes para calmar su sed de riqueza poder y temeridad, Durante esta época todo fue tempestuoso para los pueblos panameños, pero la culminación de tan tétricas hazañas fue la toma de Panamá en 1671, por el corsario inglés, Sir Henry Morgan, suceso, fructífero y glorioso para su autor; infortunado y triste para los panameños.
Antes de consumar su tétrica proeza Morgan embistió Portobelo a mediados de 1668. A finales de 1670, retorno con intenciones de  saquear la propia ciudad de Panamá. Para este fin atacó en la Costa Atlántica el Castillo de San Lorenzo, el cual se rindió el 6 de enero de 1671, y de allí zarpó Morgán con sus huestes por el cauce del río Chagres hasta el poblado de Cruces.
Indios y españoles atacaron, en repetidas ocasiones, a los piratas en su avance hacia la ciudad; resulto infructuoso detenerlos y aquel desolado 28 de enero de 1671, se presentaron los piratas ante Panamá. una cruenta batalla se libró, la sumisión de la ciudad fue ineludible.
Las máximas autoridades huyeron por tierra al interior del país, salvaguardándose de la muerte. Otros navegaron previamente con los tesoros de los templos, del gobierno y de particulares en las embarcaciones ancladas a la bahía y que tenían como destino Perú. Un devastador incendio estalló  en las últimas horas de la tarde de ese mismo día, arrasó prácticamente la ciudad. Muchos atribuyen el origen del fuego a los piratas, según el informe las autoridades enviaron a la Reina, que ellos prendieron fuego  al polvorín y que éste se propagó por toda la ciudad. Luego de abandonar la ciudad 28 días después, Morgan  marchó  con más de 600 prisioneros  y 175 mulas cargadas de oro, plata, telas, joyas etc.
La ciudad nunca fue reconstruida, y  dos años después, el 21 de enero de 1673,a 8 kms, al suroeste de la más rica y hermosa urbe, se erigió lo que hoy se llama el Casco Antiguo el 21 de enero de 1673, a razón de que Antonio Fernández de Córdoba y Mendoza, por orden real trasladó la ciudad a un nuevo sitio, una península rocosa asediada por mar en tres de sus lados; y a sus reversos el Cerro Ancón. Para mayor defensa se edifica una gruesa muralla con dos portones, la de tierra y la de mar.
Durante siglos las piedras de las ruinas desmanteladas fueron utilizadas en las edificaciones de la nueva ciudad.
Hacia 1950, el crecimiento de la nueva ciudad alcanzó las ruinas y surgieron dos barriadas que absorbieron las aéreas periféricas de Panamá la Vieja.
En la actualidad se han realizado excavaciones arqueológicas dirigidas a su restauración y su administración se lleva a cabo por un Patronato conformado por el Gobierno, un Club Cívico y la Empresa Privada.

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