Casco Antiguo
Casco Antiguo
Una amalgama de testigos silenciosos se conserva entre calles estrechas, acompañadas por balcones tupidos de flores, paseos, valiosos altares de oro, ruinas, museos e iglesias centenarias; son espíritus encarnados de una historia que determinó la razón de ser de los panameños, forjando la identidad autóctona de la ciudad, de sus pobladores y la estirpe panameña.
Este sector de la ciudad capital ubicado en el corregimiento de San Felipe se le distingue con el nombre de Casco Viejo; por medio de la Ley No. 911 del 22 de diciembre de 1976, aparecida en la Gaceta Oficial No. 18252, se le declara Conjunto Monumental Histórico del Casco Antiguo, también promulgado por el Organismo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como patrimonio histórico de la humanidad en 1977.
Pasados dos años del incendio, provocado por el mas odiado y temido pirata en España Henry Morgan, que destruyó por completo la primera urbe prehispánica establecida en el istmo se trasladó la ciudadela fundada por Predarias Dávila en 1519, a 8 kms. hacia el oeste bordeando la costa.
En una península rocosa cerca del fondeadero isleño de Perico y Naos, escudada por una extensa muralla con fortificaciones en cada ángulo se levanto la nueva ciudad el 21 de enero de 1673, Hoy este área es el corregimiento de San Felipe, el cual, hasta el siglo XIX, era conocido como “La Ciudad de Adentro” .
Dos puertas principales simbolizaban la defensa de la ciudad. La Puerta del Mar, que funcionaba como embarcadero, frente al actual Palacio de las Garzas; y la Puerta de Tierra, en la Avenida Central. La Puerta de Tierra contaba con un puente levadizo y un foso seco. A las 6:00 p.m. se cerraban las puertas y se abrían a la mañana siguiente.
Los baluartes se encontraban dentro de la ciudad amurallada que ningún pirata intentó atacar jamás; fuera de ella, se alzaron casas de madera que se convirtieron en los barrios de Santa Ana y El Chorrillo.
Como un nostálgico recuerdo de un pasado lleno de esperanzas permanece, al lado de la Plaza Herrera un pequeño tramo de la fornida tapia que cobijo en antaño al Casco Antiguo, luego que en 1851, el gobierno decidió desmantelar las murallas a juicio de que ya no eran necesarias.



