Isla Colon
Isla Colón
Isla Colón o Isla Bocas es la isla principal del archipiélago de Bocas del Toro. Se localiza al noroeste de la provincia de Panamá. Tiene una superficie de 61 kilómetros cuadrados.
La ciudad de Bocas del Toro fue una de las más florecientes del país. Se ubica al sudoeste de Isla Colón, capital del distrito y de la provincia de Bocas del Toro. Según cuentan sus habitantes más antiguos, en los años 20, fue una ciudad con 22 mil habitantes, con inmigrantes chinos, jamaiquinos, alemanes, y griegos.
El lenguaje que utilizaban en aquella época era el inglés. Con el nacimiento de la nueva República, se estableció el español como idioma oficial. Sin embargo, la mayoría de los habitantes afro caribeños hablan tres idiomas inglés, español, guariguari (mezcla autóctona de de patois jamaiquino y el ngobe, lenguaje que utilizan los indígenas Ngöbe Bouglé.
En la década de los 30, un hongo arruinó las plantaciones de banano y obligó a la compañía bananera a marcharse de la provincia. Al ocurrir esto, la mayoría de los extranjeros abandonaron la región y otros se quedaron para dedicarse a la pesca y la agricultura. En los años 50, la compañía bananera regresó, pero sus oficinas fueron establecidas en Almirante. La ciudad e Bocas del Toro no volvió a recuperar su magnificencia.
Actualmente es la ciudad más visitada de la provincia bocatoreña, y el punto central de llegada de los visitantes.
Las visitas en Isla Colón incluyen la elegante arquitectura colonial española del siglo XIX. El surfing aquí en mundialmente famoso, como también lo es el snorkeling y el buceo en los arrecifes de coral, cercanos a la costa.
Casas de madera sobre pilotes, algunas en tierra firme y otras edificadas sobre el mar, propias del Caribe colonizado por los ingleses. Este es el escenario que observamos cuando arribamos a Isla Colón. En éste sentido las calles segunda y tercera han sido declaradas como áreas de protección y conservación de la arquitectura caribeña por el Municipio de Bocas del Toro.
Al recorrer sus calles observará el aire cosmopolita mezclado con las tradicionales casas sobre el mar. Es precisamente en el mar donde propios y extraños se divierten en grande. Recorriendo en una lancha las islas del archipiélago, bañándose en sus hermosas playas, o haciendo lo que más le guste.
Si requiere de información adicional para sacarle todo el provecho a su estadía diríjase a las oficinas del IPAT (calle tercera).
Aquí usted tendrá todas las facilidades de hospedaje, hay gran variedad de hoteles y pensiones, así como también diversos restaurantes especializados en mariscos, y alquiler de botes y bicicletas. Todos cerca unos de otros.
Uno de los lugares que no puede dejar de visitar es la Playa de la Feria del Mar. Esta localiza a unos cinco minutos de poblado. Posee dos kilómetros de longitud, no es pedregosa, y tiene aguas cristalinas. Es considera segura para pasar un día en familia, debido a que es plana. Sin embrago, no hay que confiarse porque nos puede sorprender una gran ola. Lleve su tabla de surf. En la isla no las alquilan.

